sábado, 19 de abril de 2008

La escritura eficaz, según Orwell

Leo en el blog de pickthebrain.com las cinco reglas que estableció George Orwell para escribir con eficacia (están en www.papelenblanco.com, si se quiere consultarlas en español). Proceden de uno de sus grandes ensayos, titulado Politics and the English Language (1946).

Son simples, comprensibles y fáciles de entender. Quizá por eso casi nadie se atiene a ellas, y mucho menos cuando de lo que se trata es de rellenar espacios en los medios de comunicación hablando sin contenido ('quackspeaking', en la jerga de la novela 1984). Ahí van, con mi traducción:

Never use a metaphor, simile or other figure of speech which you are used to seeing in print - Nunca use una metáfora, un símil u otra figura retórica que esté acostumbrado a ver impresas.

¿Por qué lo dice? Se refiere a la perseverancia de las imágenes verbales en la lengua de los escritores malos o novatos. Cuando se pone de moda una expresión, todo el mundo se lanza a repetirla sin criterio, simplemente respondiendo a la costumbre. Pero escribir, como hablar en público, necesita una tarea previa de procesamiento intelectual: no es que se deba buscar la novedad por sí misma, pero sí que se tienda a diferenciarse de lo habitual.

Never use a long word where a short one will do - Nunca use una palabra larga cuando una corta le sirva igual.

¿Pueden las personas interaccionar? Pues tengo para mí que lo que hacen es relacionarse. ¿Gastronomizamos o comemos? Aquí habla del defecto del sesquipedalismo (en latín, sesquipedalia verba, palabras de un pie y medio de largo), referido a los casos en los que parece que una palabra es más adecuada si es más larga. Puede verse un ejemplo en el post El inventario infame de la hipercorrección, publicado en Gazapping.

If it is possible to cut a word out, always cut it out - Si es posible eliminar una palabra, elimínela siempre.

En la teoría retórica clásica, una de las virtudes principales es la brevitas, la brevedad. Puede enunciarse de acuerdo con la máxima conversacional de H.P. Grice: no decir más de lo necesario ni menos de lo imprescindible. El ejemplo más claro de moda tonta es el loqueo, que aparece constantemente, incluso entre quienes viven de hablar en público, cuando saltan con cosas como esta del diario Marca: "Paco Buyo sabe lo que es perder la Liga"... un qué diría lo mismo, y hasta mejor.

Never use the passive where you can use the active - Nunca use la pasiva cuando pueda usar la activa.

Si entendemos lo anterior, también este consejo. Se trata de seguir la regla general de la brevedad, aplicada ahora al caso de la voz pasiva, que sólo consigue complicar las cosas y hacer que el receptor se líe.

Never use a foreign phrase, a scientific word or a jargon word if you can think of an everyday English equivalent - Nunca use una expresión extranjera, un vocablo científico o una palabra de jerga si puede encontrar una equivalencia en su lengua cotidiana.

Desde luego, podríamos vernos abocados al weekend con apetencias de quedarnos en decúbito supino en vez de lo que es darle a la rosca, pero sería más fácil decir que pasaremos el fin de semana tumbados y olvidados de conducir... ¿o no?

Break any of these rules sooner than say anything barbarous - Rompa cualquiera de estas reglas antes que decir nada bárbaro.

El barbarismo (en latín, barbarismus, del griego βαρβαριςμός) es, según la Real Academia Española, la: "Incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios". Hay una interesante lista de barbarismos en, cómo no, la Wikipedia.

El corolario de sus consejos, no necesita ni comentario:

These rules sound elementary, and so they are, but they demand a deep change of attitude in anyone who has grown used to writing in the style now fashionable. One could keep all of them and still write bad English, but one could not write the kind of stuff that I quoted in these five specimens at the beginning of this article.

Estas reglas suenan elementales, y lo son, pero requieren un profundo cambio de actitud en cualquiera que haya crecido acostumbrado a escribir en el estilo que se lleva hoy en día. Se podrían conservar todas y seguir escribiendo en mal inglés, pero no se podría escribir el tipo de cosas que acabo de mencionar en los cinco consejos del principio de este artículo.

Seguro que, con esta mínima preceptiva, escribir y hablar en público serán más fáciles. El problema es que quien las sigue se enfrenta con el peor de los miedos: que los demás se den cuenta del enorme vacío intelectual que se extiende entre una y otra oreja.

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